Ponencia para el Simposio “Más allá de la década perdida: Movimientos Indígenas y la transformación del desarrollo y la democracia en América Latina”
Igidio
Naveda Félix
Princeton USA, Marzo, 2,3 del 2001
La presente propuesta intenta aportar
sobre una forma de ver el desarrollo de los movimientos indígenas,
especialmente en la zona andina de América latina que abarca Ecuador, Perú y
Bolivia.
Esta ponencia es
producto de una experiencia de trabajo desde la oficina regional de Oxfam
América en América del Sur al lado del movimiento indígena de esta región.
Oxfam América viene apoyando las iniciativas de fortalecimiento institucional
del movimiento indígena del Ecuador desde principios de la década del 80. En
Bolivia ha acompañado el fortalecimiento institucional de las organizaciones
amazónicas y, en los andes viene acompañando la iniciativa de reconstitución de
las organizaciones originarias de los Ayllus[1].
En el Perú fue el soporte principal (especialmente financiero) del movimiento
amazónico y en la sierra viene creando puentes con las organizaciones
ecuatorianas y bolivianas mediante los intercambios de experiencias para
motivar la reflexión sobre el tema indígena, toda vez que allí las condiciones
subjetivas son muy difíciles.
Dos
planteamientos y dos caminos: lo indígena y la lucha de clases.
Durante las décadas del 60 y 70 el enfoque sobre el modelo
de desarrollo de las sociedades basado en la lucha de clases fue considerado
casi como el único camino válido en la
búsqueda del cambio y la transformación de la sociedad. La revolución
era una utopía y una vía para llegar al sueño del socialismo y el comunismo
como un modelo social alternativo a la sociedad capitalista. Se trataba de la
destrucción del viejo sistema y la construcción de una nueva sociedad mediante
el asalto del poder.
Bajo esta concepción
y estrategias inspiradas en este modelo, las diferentes luchas revolucionarias
emprendidas, especialmente en América Latina, no han tomado en cuenta, ni en su
pensamiento, ni en sus estrategias, la gran importancia y el rol que juegan la
cultura, las identidades y la presencia de una gran diversidad de pueblos y nacionalidades que significan un
aporte importante para el desarrollo de la sociedad. De ahí que muchos pueblos
vieron afectada su subsistencia porque corrían el riesgo de que fueran
destruidas sus sociedades y en gran medida han tenido que boicotear la
revolución o buscar formas de sobrevivencia en la clandestinidad.
La caída del socialismo en Europa y la
consiguiente destrucción del muro de
Berlín en Alemania dejaron un gran vacío en este modelo y, por
consiguiente, hubo una pérdida de un
referente ideológico y del mito de la revolución como una vía para llegar al
poder. Tampoco hubo otras alternativas y propuestas recreadas para mantener
vigente esta visión y se dejó caer abruptamente los principios ideológicos y
estratégicos del modelo.
En algunas zonas los pueblos indígenas
son los que rápidamente cubrieron este vacío y aprovecharon la oportunidad para
asentar sus principios y estrategias de lucha y desplazaron los planteamientos
del modelo anterior que fueron más líricos, discursivos y demandantes. Se empieza
a desarrollar un modelo propio inspirado en las raíces históricas de cada
pueblo que le han dado un sentido de autenticidad a su desarrollo y se plantean
propuestas concretas, pragmáticas y propositivas; se abandona el principio universal
del "asalto al poder" y se reemplaza por la "construcción del
poder" sustentado en la construcción de la autonomía de los pueblos a
partir del ejercicio del derecho de la autodeterminación; el planteamiento de
la "lucha por la tierra" fue desplazado por la "lucha por el
territorio"; los métodos de lucha basados en las huelgas y los
enfrentamientos radicales han sido desplazados por el diálogo y las
negociaciones directas con los que ejercen el poder, aunque no se abandona la
presión política.
Estos planteamientos y estrategias de
lucha del movimiento indígena han ido evolucionando desde lo más empírico. Por
ejemplo, lo que inicialmente se consideraba las propuestas indígenas como una
acción puramente sectorial indígena o campesina y hasta cierto punto racista,
han ido cambiando y recreándose hacia propuestas globales y hoy se han
convertido en una alternativa de cambio social y de solución de problemas
nacionales, como el caso del movimiento indígena del Ecuador, porque ya no
están luchando sólo por los indígenas y por reivindicaciones locales, sino que
han abarcado y ganado espacios mayores e importantes en la escena política
nacional e internacional que rebasa más allá de sólo una lucha culturalista o
meramente económicista. Por lo tanto, hubo una evolución muy fuerte en los
planteamientos y estrategias indígenas. En todo ello la cultura y la identidad
tiene un rol muy importante porque es la fuerza interna de los pueblos que les
permite el reconocimiento de sus capacidades para desarrollar planteamientos y
aspiraciones propias que no son importados de afuera. En los pueblos el
compromiso y la palabra son ley, y la búsqueda del consenso es expresión de
democracia. Sin embargo, a pesar de todo esta avance del movimiento indígena en
la región andina, hay riesgos y dificultades que el movimiento tiene que
reflexionar y superar.
Algunas
Estrategias del Movimiento Indígena:
El movimiento indígena ha ido
evolucionado progresivamente. Por lo general, los movimientos indígenas han
tenido una visión de corto plazo y sus luchas han estado orientadas a aspectos
meramente reivindicativos, al estilo sindical. No hubo una tradición de generar
y plantear propuestas y alternativas frente a los temas que se cuestionan o se
critican. Sus discursos han sido basados en el conocimiento de su pasado
histórico, la defensa ciega de su cultura y su sabiduría, o la condena y rechazo
total de ciertas normas y leyes que afectan sus intereses. Estos planteamientos
que son simplemente retóricos, aún arrastran como una herencia clasista porque
muchos líderes provienen de esa escuela y no han logrado renovar sus ideas. En
la actualidad se notan cambios sustantivos porque se están dando cuenta que
esta forma de lucha no es eficaz para el logro de sus objetivos y están
haciendo un gran esfuerzo para trabajar en la formulación de propuestas y ofrecer
alternativas que les sirvan como una herramienta en sus luchas. Esta estrategia
le está permitiendo al movimiento indígena dar un tremendo salto porque lo hace
muy dinámico y proactivo y no pasivo, porque no sólo son criticones, sino
también están obligados a proponer alternativas de solución para cada acción.
Por otro lado, poner en práctica la
sabiduría indígena recreada es una garantía del avance del movimiento y no dejar
que se caiga en la inercia; pero, a la vez, le da una peculiaridad porque esta
sabiduría recreada cada vez les permite sorprender a sus ponentes, sea el
estado, empresas privadas, o los políticos tradiciones, porque las propuestas
de los indígenas basada en sus sabidurías no siempre son comunes, sino
responden a otra lógica a la que no se está acostumbrado escuchar en la
política tradicional; por lo tanto, muchos argumentos y propuestas les dejan
desconcertados a sus contendores,
obligándoles a prepararse.
Otra estrategia importante es la
recuperación de las estructuras de organización propias de los pueblos o
nacionalidades sustentadas en su historia, territorio, cultura y sus
necesidades. La recuperación de sus valores positivos les permite conjugar
esfuerzos, estar dispuestos a intercambiar sus saberes y promover la
articulación de los pueblos.
Rol
de algunos sectores sociales dentro del movimiento Indígena
Un elemento interesante para el
desarrollo de los movimientos indígenas es el rol que juegan los jóvenes
indígenas. Hay un proceso interno de readecuación del liderazgo de las
organizaciones de acuerdo a las circunstancias de la sociedad moderna. Algunas
organizaciones indígenas están ya bajo el liderazgo de dirigentes jóvenes y eso les ha dado una dinámica y una energía
diferente a una organización tradicional, porque estos jóvenes han
reconceptualizado los principios y han desarrollado las estrategias de las
luchas indígenas. Estos jóvenes dirigentes aportan ideas que están actualizadas
con la sociedad moderna; pero los jóvenes no tienen mucho conocimiento de su
historia o de su cultura y tienen dificultades para articular su pasado con el
presente.
En otros casos, las organizaciones
siguen bajo la dirección de los viejos líderes y autoridades que tienen mucha
tradición y están muy respetados al interior de sus comunidades donde son los
acérrimos defensores de la cultura y la identidad. Sin embargo, sus
conocimientos responden al pasado y no están en condiciones de visualizar los
acontecimientos del mundo moderno. Por lo tanto, se corre el riesgo de frenar
el avance del desarrollo del movimiento indígena. En un intercambio de experiencias entre líderes indígenas de
Ecuador y Bolivia se dijeron las siguientes expresiones: Los bolivianos les
preguntaban e increpaban a los ecuatorianos diciendo “¿Dónde están los viejos
dirigentes? ¿Por qué los mandaron a sus casas? ¿Por qué no está ningún
dirigente viejo en la directiva de las organizaciones ecuatorianas?” Por su
parte, los ecuatorianos les preguntaban a los bolivianos, diciendo “Dónde están
los jóvenes? ¿Por qué no toman en cuenta a los jóvenes en la dirigencia de las
organizaciones? ¿Quién les va reemplazar cuando los viejos dirigentes mueren?” Era patético que estaban hablando del rol de
los jóvenes y de los viejos dirigentes y del proceso de transición en las
organizaciones indígenas, porque se veía que en todas las organizaciones
ecuatorianas estaban liderando indígenas joven y contrariamente las organizaciones
indígenas de Bolivia sólo estuvieron dirigidas por líderes viejos. ¿Será una
responsabilidad del movimiento indígena la búsqueda de la integración de estos
dos liderazgos?.
Es importante desatacar la concepción y
el rol de las mujeres en las organizaciones y el gobierno de los pueblos
indígenas. Ellas están logrando avances importantes para contribuir en el
desarrollo de los pueblos, asumiendo un rol importante en las organizaciones y
ocupando cargos en los espacios de decisión y del poder político, anteriormente
privilegiado para los varones. En los gobiernos de las organizaciones
tradicionales u originarias, el ejercicio de la autoridad es asumido por la
pareja o marido y mujer (chacha warmi); es decir la autoridad de gobierno
(poder) es dual. Este es un principio muy importante de las organizaciones
ancestrales andinas (Ayllus) y hasta cierto punto me atrevería decir que
refleja en cierto modo lo que ahora se llama "género" en las
concepciones no andinas. Si bien es cierto que la relación entre el varón y la
mujer no es tan equitativa porque la mujer tiene el rol pasivo, sin embargo, es
destacable la norma y la concepción de este mundo con relación al hombre y la
mujer en el ejercicio del poder. En otras formas de organización no tradicional
no se puede observar este principio de gobierno dual (hombre mujer) porque simplemente
ya no existe y no hay una memoria histórica y por eso es muy difícil reconstruir
un gobierno propio con la participación de hombres y mujeres. Por ejemplo,
cuando uno asiste a los gobiernos locales de los ayllus en los andes de Bolivia
se puede ver objetivamente que las autoridades de los ayllus o marcas están
liderando sus gestiones en pareja; en cualquier acto se puede ver a los Jefes
(Mallkus) que siempre están en pareja (hombre y mujer); en caso contrario es
criticado y no es respetado por los integrantes del ayllu. Pienso que las bases
de una verdadera participación de la mujer se pueden construir sobre estas
experiencias vivas, recuperando y potenciando estas formas de ejercer gobierno,
buscando visibilizar y explicar estas formas en el mundo oficial. Los que
promueven el enfoque de género deberían tomar en cuenta estos elementos para
evitar la universalización del concepto y las estrategias de género que pueden
destruir las culturas y las diversidades.
Por otro lado, los intelectuales
indígenas están cumpliendo un papel muy importante al interior de las
organizaciones y movimientos indígenas. Me atrevería decir que el avance
ideológico y político de las organizaciones está inspirado en el pensamiento de estos intelectuales. Mientras
que en las organizaciones del modelo "clasista" los principios y
estrategias son diseñados por los partidos políticos que se consideran la
vanguardia, en los movimientos indígenas son desarrollados por sus propios
intelectuales. Por ejemplo, en el movimiento indígena del Ecuador surgieron sus
pensadores indígenas, especialmente los jóvenes, que en un primer momento
entraron en ciertas contradicciones con los viejos líderes que también son
intelectuales pero cuyos planteamientos no pudieron articularse a las
condiciones y al avance de la sociedad y casi a finales de la década del 80 los
jóvenes tomaron la vanguardia del movimiento, dando un salto muy grande. Los
intelectuales son parte activa de la conceptualización del movimiento y del
diseño de las estrategias de lucha; aportan en las capacitaciones y ponen sus
conocimientos técnicos al servicio de ellas. Están haciendo un gran esfuerzo de
articularse y engarzarse con la dirección de los lideres y dirigentes indígenas
que están conduciendo sus organizaciones. Es decir, parece que se está
encontrando una sinergia entre los
intelectuales y los dirigentes, aunque con sus propias contradicciones. Los
intelectuales indígenas actúan orgánicamente al interior de las organizaciones
y son reconocidos como miembros indígenas y no como colaboradores como suele
considerarse en los movimientos campesinos y otras formas de organización clasista. Lastimosamente, en
las organizaciones originarias de los Ayllus de Bolivia y en las pocas
organizaciones indígenas de la sierra del Perú todavía están ausentes los
intelectuales y, si los hay, se consideran como ajenos al movimiento o
simplemente se acercan por una relación monetaria y puramente profesional. Las
razones son claras, mientras que en un caso el movimiento ha surgido y ha
desarrollado una buena base conceptual y estratégica, en el otro aun hay
ausencia de estos elementos.
Por otra parte, el acompañamiento de
los técnicos apoyantes se puede considerar como un beneficio para las
organizaciones indígenas, especialmente para el trabajo de algunas propuestas
técnicas y metodológicas, aunque en muchos casos estos técnicos suelen dirigir o asesorar a las organizaciones
como si fueran una ONG, sin diferenciar que el rol de las organizaciones es más
político. Falta trabajar mucho en esta relación.
Si bien es cierto que los movimientos
indígenas han crecido y están logrando éxitos en sus luchas, también tienen
dificultades y grandes vacíos.
Una de las debilidades muy grandes es
la falta de una formación política de los lideres y en muchos casos hay
ausencia de liderazgo. No hay experiencia como en la escuela clasista de formar
cuadros porque allí lo hacían los partidos políticos, especialmente de
izquierda como una tarea partidaria. La mayoría de las organizaciones indígenas
han cerrado la entrada de los partidos políticos porque las experiencias
demostraron que siempre fueron utilizadas para que los dirigentes de los
partidos políticos accedieran al poder vía elecciones o vía la violencia y
cuando estaban en el poder, nunca se preocupaban por los indígenas ni acogían sus
aspiraciones. Por otra parte, muchas organizaciones indígenas se mantuvieron
unidas y crecieron en su fortaleza gracias a que se desarrollaron al margen de
la influencia directa de los partidos políticos y gracias a su negativa de
participar en los procesos electorales porque las condiciones aún no estaban
dadas por falta de experiencia y porque la correlación de fuerzas con el sector
dominante era muy desfavorable y desigual para el movimiento. Sin embargo, al
momento de participar en las elecciones nacionales han surgido muchos problemas
internos porque el apetito del poder
que tienen algunos líderes va más allá de los objetivos de las organizaciones y
el movimiento indígenas y es difícil controlarlos.
Otra debilidad en el movimiento
indígena es el uso de una práctica "tradicional" en la conducción
política de las organizaciones indígenas. Por lo general se repiten estructuras
y formas de gestión de gobierno de las organizaciones no indígenas o de
organizaciones campesinas sindicales. Si bien es cierto que se critica esos
estilos de trabajo porque son poco democráticos y autoritarios, manipuladores y
burocráticos, en la práctica se imita esos métodos y poco o casi nada se está haciendo
para recrear formas genuinas de gestión.
También se está manejando una visión
absolutista sobre lo que es el poder local. Hay una corriente muy fuerte como
especie de moda que piensa que el poder local es sinónimo de municipios o
alcaldías municipales. Si bien es cierto que este planteamiento es importante,
pero no es la única opción para los pueblos y nacionalidades indígenas.
Lamentablemente, en su gran mayoría los municipios están diseñados con una
visión urbana que sólo considera como el desarrollo el construir obras de
mejoramiento y en lograr el embellecimiento de las ciudades. No se puede pensar
que sólo alrededor de los municipios se puede construir el poder local,
especialmente en las zonas rurales. ¿Dónde están los pueblos? ¿Qué implica la construcción
del poder? Sería importante pensar en aquellas organizaciones indígenas o
pueblos que mantienen sus propias estructuras de poder.
En décadas pasadas la mayoría de las
agencias financieras internacionales han jugado un papel negativo frente al
proceso e iniciativa de los indígenas, adoptando una posición de irrespeto a
los derechos de los pueblos, ubicándose al lado opuesto, implementando
políticas de subordinación y discriminación. Son pocas las agencias que
ayudaron al desarrollo del movimiento indígena, aún cuando han sufrido las
mismas críticas que se les hicieron a los indígenas por sus principios; por
ejemplo, se les tildó de anti históricos, indianistas, etc.
En otros casos, algunas agencias siempre están motivadas con los enfoques de moda que inducen el aprendizaje de discursos y prácticas homogenizantes y globalizantes. Felizmente, hasta el momento el tema étnico, cultura e identidad no responde a esta necesidad de moda, sino está respondiendo a un trabajo de principio. Sin embargo, durante la última década ya se ha visto que muchas agencias están ingresando a financiar proyectos en grandes escalas y con muchos riesgos, especialmente las agencias ambientalistas en la amazonía, generando distorsiones en el movimiento y cambios negativos. También el romanticismo y la pasión con que entran a financiar algunas agencias a las organizaciones indígenas, tampoco es bueno porque no es conveniente alimentar la actitud de mendigos e invalía a los pueblos, porque sabemos que los pueblos tienen capacidades y sabidurías.
Oxfam América ha venido apoyando las
iniciativas de los movimientos indígenas desde su aparición en la región. Más
que un simple canalizador de ayuda financiera, acompaña procesos que contribuye
a fortalecer y potenciar las capacidades de los líderes y empoderar a las
organizaciones para que ellos mismos tengan voz y que sean los verdaderos
representantes de sus organizaciones y de las aspiraciones de sus pueblos. Sin
embargo no es fácil desempeñar este rol porque nos encontramos con serias
dificultades en la relación del movimiento y agencia. Por ejemplo, con el
dilema de la dependencia; el riesgo de generar organizaciones artificiales y no
sostenibles, la corrupción de algunos líderes, la situación económica de los
dirigentes que viven en las ciudades, cómo hacer que los dirigentes no se
desvinculen de sus organizaciones de base, cómo evitar la burocracia de las
organizaciones de segundo y tercer grado, etc, etc.
[1] Ayllus son formas de organización ancestral de los habitantes rurales de la región andina basadas en relaciones sanguineas y principios de reciprocidad, ayuda mutua y de estrecha relación con la naturaleza..